10 Oct

El Plan de Formación para II Medio contempla una Experiencia Formativa de Servicio y un Taller de Oración, los que este año se unieron en una actividad común, permitiendo una experiencia formativa integradora para las estudiantes. Por un lado, ellas vivieron una experiencia de servicio que les permitió contactarse con la pobreza y situación de calle y por otro lado, tuvieron la oportunidad de recoger en el taller de oración la experiencia vivida, reconociendo el paso de Dios en sus vidas.

La actividad de servicio, que duró tres días, se realizó en el Programa Residencia para Varones Joss van der Rest, del Hogar de Cristo. En ella, las estudiantes conocieron de cerca la realidad de sus usuarios, los proyectos de acompañamiento que hay para ellos y la vocación de los profesionales que trabajan en el lugar, participando de los talleres y realizando tareas de apoyo en el aseo, pintura del comedor y orden de bodegas. En medio de las actividades, lo más importante fue poder compartir la vida, las historias y la realidad de cada uno de ellos.

Fue una experiencia central para ellas, donde aprendieron a valorar a las personas más allá de su realidad social  y pudieron ver el rostro de Jesús en cada uno de ellos.

La experiencia terminó con dos día de Taller de Oración, donde se dio espacio a la oración y  reflexión sobre lo vivido y la presencia de Dios en sus vidas, profundizando en los caminos para discernir que nos señala San Ignacio en los Ejercicios Espirituales: el de Jesús o el del mundo.

 

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