Las semillas de un sueño…
El Colegio Nuestra Señora del Camino nació el año 1991 como respuesta a la necesidad de educación femenina en el espíritu de San Ignacio de Loyola.
Un grupo de educadoras ligadas a las Comunidades de Vida Cristiana, a la luz de los Ejercicios Espirituales elaboró un proyecto educativo para la educación de la mujer, fundado en la visión cristiana de la persona, desde la óptica ignaciana.
Este proyecto fue acogido y apoyado desde sus inicios por la Compañía de Jesús, que nombra un jesuita para acompañar al Equipo en el Directorio y en apoyo pastoral a la Comunidad Educativa.
Ese año, el colegio se ubica en Av. Ossa y recibe alumnas desde Pre kinder a 4º básico. Se adoptó la metodología de la Educación Personalizada y Comunitaria que permite que la alumna se perciba: única, irrepetible, reconocida por sus características personales, con intereses y necesidades propias para desarrollar.
Cultivar con esperanza…
A medida que pasaba el tiempo y el colegio crecía fue necesario abrir una nueva sede para dar respuestas a todos los requerimientos que nuestras alumnas tenían. Es así como en 1996 se crea la sede del colegio ubicada en la calle Warren Smith, que recibió los cursos desde 4º básico hasta Educación Media. Este fue un tiempo de encuentro, de creación, lleno de actividades académicas, formativas, recreativas, deportivas, culturales.
Vimos a nuestras alumnas dejar atrás su período de niñez, se abría paso a mujeres que comenzaban a caminar buscando sus fortalezas, reconociendo sus debilidades, potenciando las características personales y creciendo en conocimiento de Dios, al recibir los sacramentos de la Eucaristía y el Perdón. Nuestras alumnas fueron sentando las bases en lo académico con los conocimientos y habilidades esperadas, en su formación personal y social, aprendiendo a relacionarse y aprender con otros.
Hasta hoy han egresado once generaciones de alumnas.
Cosechar en alegría….
En septiembre de 1999 se hace realidad el gran sueño. Se termina la construcción del colegio definitivo ubicado en la calle Vicente Pérez Rosales, comuna de La Reina y comienza el período de integración de ambas sedes anteriores, en una sola comunidad escolar, el colegio completo desde preescolar a cuarto medio.
Un tiempo de integración, de buscar y reconocer las características que forman nuestra propia identidad y trabajar juntos por encarnar el ideal de la mujer que soñamos formar. Ese año salía de cuarto medio nuestra primera generación 1999.
Desde entonces hemos visto crecer mujeres académicamente competentes, actualizadas, buscadoras de Dios, apasionadas por la construcción de un mundo más justo y solidario, con gran deseo de poner sus capacidades al servicio de otros, especialmente de los más necesitados. Esto ha sido un signo claro y fecundo de nuestra misión como educadores y del actuar de nuestras alumnas en el mundo que les toca vivir.
Nos sumamos al mundo ignaciano formando parte de la Red Educacional Ignaciana, haciéndonos parte de un estilo de formación con una tradición de quinientos años. Trabajar en Red es hoy el gran desafío del tiempo presente.
Respondiendo a los nuevos tiempos y desafíos… colegio mixto
Nuestra espiritualidad ignaciana nos enseña a detenernos, leer los signos de los tiempos, y responder a ellos. Luego de un proceso de discernimiento, buscando el querer de Dios para la educación que estábamos impartiendo, teniendo en cuenta las necesidades de las familias de este tiempo, y observando de cerca los movimientos de algunos colegios católicos de hombres o mujeres que se transformaban en mixto o coeducacional, es que fruto de este análisis el año 2007, decidimos dar el paso y abrir nuestra educación a niños y niñas.
El año 2008 recibimos a los primeros niños en prekinder, con lo que se inició un proceso de cambio y crecimiento institucional. En las salas y patios hay niños y niñas, crecimos en infraestructura, cambiamos el lenguaje para referirnos a ellos y ellas, adaptamos curriculum, y adoptamos el proyecto educativo de la Red Educacional Ignaciana para los colegios e escuelas jesuitas e ignacianas.
Todos estos desarrollos nos permiten hoy alcanzar con nuestra propuesta educativa a hombres y mujeres y dar una formación integral, de calidad, para que sean personas que contribuyan a construir una sociedad más justa y solidaria.
“Personas académicamente y técnicamente competentes, capaces de aprender y desaprender y reaprender, hábiles para hacer y trasformar, capaces de dialogar, de proponer y de incidir, agentes de cambio y de progreso, con cantidad y variedad de recursos personales para servir.
Personas compasivas, capaces de escuchar y acoger, con sentido de gratuidad y reciprocidad, sensibles y atentas a las necesidades y dolores de los demás, solidarias y tolerantes.
Personas comprometidas con su propio crecimiento con un marco de valores asumido libremente, con metas colectivas, con quienes sufren la pobreza o la exclusión, con el Reino de Dios y su justicia”
Proyecto Educativo Red Educacional Ignaciana Nº40