Durante el mes de mayo, nuestra comunidad participó en una nueva versión de la tradicional Campaña de Frazadas, iniciativa que busca acompañar a personas en situación de vulnerabilidad durante los meses de invierno.
Gracias al compromiso y generosidad de las familias, estudiantes, funcionarios y apoderados delegados(as) pastorales, este año se logró reunir un total de 601 frazadas, las que fueron entregadas el jueves 28 de mayo a la Parroquia Santa Cruz de Estación Central para apoyar su trabajo con personas mayores y personas en situación de calle.
En representación del colegio, la entrega fue realizada por los estudiantes de I Medio: Matilda Pantoja, Juan Diego Fuentealba, Matías Sepúlveda, Teodoro Romero, Esteban Altamirano y Clemente Mardones, acompañados por las delegadas pastorales María José Monsalve, Javiera Nieto y Ana Shylla Collantes.


Un esfuerzo que moviliza a toda la comunidad
La campaña fue impulsada por el Área de Pastoral Familiar junto a los apoderados delegados pastorales de cada curso, quienes promovieron activamente la participación de sus comunidades. Esta iniciativa invitó a mirar la realidad de quienes enfrentan el invierno en condiciones más difíciles y a responder desde la solidaridad y el compromiso con los demás.
Sobre el significado de esta campaña para el colegio, Bernardita Merino, Encargada de Familias, señaló:
“Cada año, cuando el frío se hace más intenso, nuestra comunidad vuelve a ponerse en movimiento para vivir un gesto sencillo, pero profundamente significativo: la campaña de frazadas. Más que una ayuda material, esta iniciativa expresa quiénes somos y qué queremos construir juntos.
Participar en la campaña de frazadas significa, ante todo, reconocernos parte de una misma familia humana. Nos recuerda que no todos viven las mismas condiciones y que estamos llamados a mirar la realidad con ojos atentos y corazón disponible, especialmente hacia quienes más sufren en los días de invierno.
Para nuestra comunidad educativa, este gesto es también una oportunidad concreta de vivir el sello ignaciano que nos inspira a: “En todo Amar y Servir”. A través de la organización de los delegados pastorales, el compromiso de las familias y la generosidad de tantos, aprendemos que la fe no se queda en palabras, sino que se traduce en acciones que abrigan, acompañan y dignifican.
Año a año, esta campaña nos recuerda que, aunque el aporte de cada uno parezca pequeño, juntos podemos hacer una gran diferencia en la vida de otros”.
Una campaña construida entre todos
Agradecemos el aporte de todas las personas que, desde distintos cursos y espacios de la comunidad, se sumaron a la campaña con generosidad y espíritu de servicio.
Agradecemos especialmente a Bernardita Merino por la coordinación de toda la campaña; a María Fernanda Concha por la gestión y compra de las frazadas para todos los cursos; a las y los delegados pastorales de cada curso por motivar la participación de sus comunidades; y a los estudiantes y delegadas pastorales que representaron al colegio en la entrega.
Como nos recuerda el Evangelio: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí” (Mt 25,40). Esta campaña nos invita, una vez más, a reconocer que los pequeños gestos de cada persona pueden transformarse en una ayuda concreta para quienes más lo necesitan.