Entre el martes 30 de septiembre y el jueves 2 de octubre, las y los estudiantes de III Medio participaron en su Experiencia de Servicio, instancia central del proceso de preparación para el Sacramento de la Confirmación y de la elaboración de su proyecto de vida.
Durante tres días, trabajaron en la construcción de cuatro viviendas transitorias de emergencia en la comuna de Melipilla, en colaboración con la Fundación Techo para Chile. A través del trabajo conjunto, la reflexión y el encuentro con las familias, pudieron vivir una experiencia de servicio que los acercó a la realidad de quienes más lo necesitan.
La experiencia culminó el viernes 3 de octubre con un Taller de Oración y reflexión en la Casa de Retiro de Schoenstatt, donde los/as estudiantes compartieron lo vivido a la luz del discernimiento ignaciano. Este espacio permitió reconocer la presencia de Cristo en las personas con las que trabajaron y descubrir cómo los gestos de servicio transforman tanto a quien da como a quien recibe.
Testimonios de estudiantes:
“Durante el mes de Octubre tuve la posibilidad de ir a construir viviendas transitorias de emergencia a la comuna de Melipilla. Cuando llegamos con mi cuadrilla, nos encontramos con un caso particular. Llegamos a una explanada, donde no había nada, ni siquiera baño y la familia no estaba presente. Aun así, nos pusimos a trabajar con la mejor disposición.
En la experiencia tuvimos varios contratiempos que cada vez nos desmotivaban más, pero el progreso del trabajo, nos alentaba. En una de las adversidades vividas, producto del bus que nos trasladó, pudimos conocer personas que nos acogieron de manera cálida en sus casas, sin esperar nada a cambio. Este fue un momento clave, que nos alentó a volver y seguir trabajando.
De esta experiencia me quedo con el compañerismo que nos une al momento de pasar momentos difíciles, de aceptar un desafío mayor a pesar de las frustraciones que enfrentamos. Me gustó la unión que logramos frente a una causa común, y por supuesto, con la acogida y el pan amasado que nos hicieron las señoras, al vernos llegar.
Aprendí que se pueden vivir momentos difíciles, pero siempre hay gestos que te motivan a seguir adelante y pudimos comprender el lema del colegio “en todo amar y servir”.” (Agustina Michea Labbé, III Medio A)
“La experiencia vivida desde el 30 de septiembre al 2 de octubre junto a la Fundación Techo es probablemente de las experiencias más llenadoras que he vivido que yo recuerde. Nosotros tuvimos la oportunidad de proporcionarle una vivienda un poco más digna a Ángel Pulgar, un señor que vivía solo en una casa de un tamaño considerablemente reducido, en unas condiciones notoriamente indignas. Junto a nosotros, estaba su hermana Amada, la cual vivía en la casa de al lado y se preocupaba mucho por su hermano.
Luego de conocer un poco su historia procedimos directamente a construir la mediagua, y a pesar de diversos contratiempos, logramos terminar la vivienda transitoria a tiempo junto con todo el equipo. La expresión en el rostro tanto de Ángel como de Amada era indescriptible. Estaban completamente impactados de lo que un grupo de jóvenes lograron hacer, y de lo mucho que podíamos cambiar sus vidas en solo tres días de mucho esfuerzo y dedicación.
En lo personal, valoro mucho haber tenido la oportunidad de poder vivir esta experiencia en este mismo momento, cuando la juventud y la salud habitan en mí y puedo usarlas para generar un bien común. Nada se podrá comparar nunca con el sentimiento que me dejó ver las caras de estos hermanos a los cuales les proporcionamos un cambio no solo de vivienda, sino de vida. Me di cuenta de lo frecuente que es la poca valoración de nuestras vidas, de lo poco que nos fijamos en lo difícil que es mantener un hogar digno para todos y el esfuerzo que esto conlleva. Me uní más no solo con mis compañeros, si no con la manera de vivir de diferentes personas; el cambio de rutina tanto nuestro como para los dueños del hogar, que se tenían que preparar a las 8 de la mañana para nuestra llegada.
Solo puedo decir que me voy con el corazón lleno de ganas de seguir ayudando a los demás a llevar una vida cada vez más digna mientras tenga la oportunidad.” (Gastón Paredes B., III Medio B)
La Experiencia de Servicio representa un momento de encuentro profundo con los demás y con Dios, que invita a nuestras y nuestros estudiantes a mirar la realidad con empatía, esperanza y compromiso ignaciano.